Hay muchos caminos diferentes a la hora de producir tu propia comida. Inclusive podemos cultivar sin tierra. Si ya probaste mantener aromáticas en agua, la hidroponía puede ser una buena opción. Una técnica que permite aprovechar espacios pequeños, y producir sin tierra. Sólo hay que animarse a descubrirla.

¿Qué es la hidroponía?

Se trata de una técnica de cultivo donde prescindimos de la tierra. Entonces, todos – o casi todos- los nutrientes que nuestras plantas necesitan deben ser provistos a través del agua. Si bien esta tecnología no es nueva, si se ha puesto de moda con el auge de la producción domiciliaria de alimentos.

En este punto, debemos diferenciar entre el suelo y el sustrato. Muchos canales sobre horticultura utilizan ambos términos de manera indiferente. Y esto puede crear confusión. Suelo se refiere a la superficie de tierra sobre la que la planta se desarrollará y experimentará su ciclo vital.  En cambio, al hablar de sustrato nos referimos a cualquier material, sea artificial o natural, que reemplace al suelo, haciendo de sostén para nuestro cultivo.

Según el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), hablamos de “cultivo sin suelo” si este sustrato aporta algún nutriente a los vegetales. Y si no es así, entonces es genuina hidroponía. Esto, puesto que es una solución nutritiva la que brinda los ingredientes necesarios para el crecimiento sano de nuestras hortalizas.

EL ABC DE LA HIDROPONIA – INTA

Tipos

Si nos hemos decidido a comenzar con nuestra producción hidropónica de alimentos, debemos planificar bien cómo lo haremos. Los factores de lugar final, tiempo que dedicaremos e inversión inicial posible son cruciales. De hecho, este último suele ser un condicionante porque, aunque una vez instalado el sistema es realmente barato, tiene un pequeño costo de entrada.

Colocarnos una meta realista es, entonces, fundamental. Según dicho objetivo a cercano-mediano plazo, podemos optar por los diversos sistemas que existen para realizar nuestros cultivos sin suelo. Nos interesan cuatro:

Sistema de mecha. Esencialmente, colocamos unas mechas absorbentes entre el reservorio de agua con nutrientes y el sustrato que contiene la planta. Así unidos ambos espacios, la mecha absorbe el líquido nutritivo y lo conduce hasta las raíces de las plantas. Esta mecha puede ser desde una tira de la mayoría de las telas hasta un pedazo de cuerda.

Una mecha asciende hasta el sustrato donde reposan las raíces.

De raíz flotante. Aquí, las raíces de las plantas están sumergidas dentro de la solución. Si optamos por este método, debemos contar con algún dispositivo que oxigene el agua. Con un oxigenador para pecera común alcanza (mientras cultivemos a pequeña escala). Mientras la raíz está sumergida, el resto de la planta flota sobre una superficie que actúa de soporte, como el telgopor.

En el sistema flotante, es muy importante cubrir toda la superficie del agua y que el recipiente sea opaco. Así, evitaremos la formación de algas.

De flujo y reflujo. Una bomba, conectada a un reloj, se activa regularmente para inundar los espacios donde están asentadas las plantas con la solución nutritiva. Luego, cuando inicia un ciclo apagado, el líquido se filtra nuevamente hasta el depósito. Tanto en este como en el anterior método es muy importante asegurarse el correcto funcionamiento de los aparatos. Tanto bombas como temporizadores y oxigenadores deben operar regularmente para no estresar a los vegetales. Una variante de este sistema es que, en vez de inundar, el período de funcionamiento de la bomba la haga gotear sobre el sustrato.

Película nutritiva. El más conocido de todos. Llamada popularmente NFT, por sus siglas en inglés, implica el flujo regular de la sustancia con nutrientes. Esto lo hace la bomba, cuyas mangueras conectan el recipiente de recolección y la parte superior del sistema. El agua que circula entra en contacto directo con las raíces mientras pasa, y va descendiendo por una estructura de caños de PVC interconectados hasta volver al depósito.

¿Es mejor que el cultivo tradicional?

Jamás vamos a recomendar que abandones la pala, corras a comprar tubos de PVC y armes hoy tu huerto hidropónico. Todo proceso de aprendizaje debe ser paulatino, porque necesariamente debe incluir el error y el aprendizaje inherente a él. Lo bueno es que ambos sistemas, el que usa suelo y el que no, pueden convivir en casa.

En algunos aspectos, esta forma de producir presenta ventajas importantes respecto al cultivo en tierra:

  1. Requiere menos espacio para desarrollarse.
  2. Optimizamos el uso de agua, pues esta se recicla.
  3. Mantenemos a los vegetales lejos de los hongos y plagas presentes en el suelo, y que podrían enfermarlos.
  4. Ofrece mayor comodidad, porque suelen emplearse sistemas verticales o en mesa, ideales para personas que no pueden agacharse demasiado.
  5. Podemos producir en sitios con pésima calidad de tierra.

Junto a esto, debemos considerar las limitaciones que implica la hidroponía. Como ya mencionamos arriba, es necesaria una inversión inicial que, según el sistema y los materiales que elijamos, puede ser más o menos costoso. Además, debemos contar con un suministro del agua apropiada, y se crea una dependencia energética para que todo el circuito funcione y veamos resultados. Sin electricidad que oxigene el agua o la mueva por los canales, el éxito se ve muy lejano.

Y vos, ¿tenes alguna experiencia con la hidroponía? ¡Contanos!


Rodrigo Salas

Instagram: rodrisalas2801

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