Para los amantes de la ruta, encontrarse con basura incluso en los paisajes más prístinos ya es una triste costumbre. Bolsas de supermercado ondulantes sobre los matorrales se mueven como fantasmas que se niegan a morir. Y de hecho, no lo hacen: la producción global de residuos ha escalado de forma sostenida desde hace décadas. Nuestro país, lejos de ser la excepción, arroja datos alarmantes. Conocerlos es el primer paso para hacer algo al respecto

Ya hemos tenido que acostumbrarnos al desagradable espectáculo de las bolsas de basura en los caminos. Sólo un ejemplo de la desenfrenada producción de basura en nuestro país.

¿Qué tiramos los argentinos?

Como en toda sociedad del derroche contemporánea, hemos adquirido el hábito de desechar un grupo heterogéneo de residuos. Las maravillas de la técnica crean nuevos materiales cada día, o encuentran nuevas formas de combinar los ya existentes bajo nuevas formas. El aspecto lamentable de esto es que las aleaciones son más complejas de reciclar, debido a que combinan propiedades de metales diferentes. Especialmente si hablamos de aleaciones plásticas.

Desechamos diferentes tipos de plásticos, y cada uno conlleva su dificultad a la hora reciclarlos. Fuente: ANCCOM.

Y el problema tiene una escala fenomenal. el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable (MAyDS) indica que cada habitante del país produce 1,15 kilogramos de basura cada día. En los dos segundos que toma exclamar horrorizado «¡cuánta basura!», ya se produjo una tonelada. En lo que tardó en llegar desde el principio de la nota hasta aquí, ya se acumularon ¡30.000 kilos!

– EN ARGENTINA EXISTEN UNOS 5.000 BASURALES A CIELO ABIERTO

Durante el período de un año, los argentino producimos 16,5 millones de toneladas de basura. Para hacer una equivalencia, si tuviéramos una pirámide cuya base fuera de 85 m2, su altura sería la misma que la del Aconcagua. Son 6.960 metros de basura.

Tipos de desperdicios

Lamentablemente, la mayor parte de lo que llena la bolsita que sacamos a la calle todas las noches son residuos orgánicos; el tipo más fácil de reciclar, si optamos por utilizar aboneras. Allí se va el 49% de la bolsa, según las cifras divulgadas por el Ministerio. Otro 15% son plásticos, seguidos por lo papeles con el 14%. Vidrios y metales apenas suman entre ambos un 5% (con 3% y 2%, respectivamente).

Fuente: Cronista.com

Y aquí podemos ver esa heterogeneidad de la antes hablábamos. Bajo la categoría «otros», se esconde el 18% de nuestros residuos. Es decir: son grupos de residuos tan específicos (y sin embargo diferentes) y tan numerosos, que es más conveniente agruparlos que emplear números pequeñísimos para cada uno.

En nuestro país, aunque se han realizado grandes esfuerzos para lograr el hábito de clasificar de residuos sólidos urbanos (RSU), lo cierto es que aún no hay criterios unificados fuertes. Hacia 2017, solo el 37% de todas las localidades de todas las provincias contaban con sistema de separación de estos residuos, en promedio. Actualmente, se llevan a cabo esfuerzos de indagación para actualizar estas estadísticas.

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