Para los amantes de los paseos en el campo, es muy común encontrarse con largas hileras de álamos. Y no es para menos: esta especie posee cualidades muy destacables, tanto por su madera como por sus otros usos. Si has decidido crear tu propia alameda, hoy te traemos los cuidados y formas de cultivo más importantes del álamo blanco.

Alameda en el campo.

Origen del álamo blanco y características

De nombre científico Populus Alba, esta especie es originaria de Europa, la zona asiática y el norte africano. Actualmente, el cultivo de varias especies de álamo se realiza, en Argentina, en el Delta del Río Paraná, zona cuyana y Buenos Aires, principalmente. También se lo emplea en zonas más al sur para cortar vientos.

El Populus Alba es un árbol caducifolio. Es decir: se desprende de sus hojas en el otoño. Podemos distinguir esta especie de las otras variantes del álamo por sus características hojas: son simples, con una forma oval o ligeramente palmeada. Y el color es su carta de presentación, pues, mientras son verde intenso en el haz, el envés (donde están las nervaduras) es blanquecino, y de allí el nombre del árbol.

También podemos reconocerlo por su corteza. A diferencia de otros álamos, el blanco es lisa y muestra fisuras en su superficie, lo que la vuelve irregular donde estas se ubican. Y sí, también presenta un color blanco.

Son árboles con gran resistencia a las heladas; incluso de -17° C. De hecho, los álamos requieren de la presencia de las diferentes estaciones, bien marcadas, para mantener su buena salud. Son especies de crecimiento rápido, y su madera es muy duradera y resistente. Esto la hace muy popular en la industria de la madera, espacialmente en la fabricación de muebles y objetos pequeños

Haz y envés del álamo blanco.

Preparar el espacio para un álamo

Aunque no parezca algo crucial, elegir el terreno para colocar nuestro álamo debe ser una decisión meditada. Es que esta especie desarrolla un sistema de raíces muy profundo, y con gran extensión hacia los lados. El concejo es elegir un espacio amplio, abierto, y que también permita el crecimiento vertical del árbol. Esto porque los colosos arbóreos pueden elevarse en el aire hasta 35 metros.

Lo recomendable es que haya una distancia no menor a 10 metros entre el sitio donde irá el árbol y aquellos elementos que sus raíces puedan afectar. Tuberías, construcciones, sistemas eléctricos subterráneos: su sistema radicular es muy agresivo.

El álamo blanco requiere de un buen suelo para su cultivo. Debe ser rico en materia orgánica, que podemos elaborar nosotros mismos. Igualmente, se requiere que esté bien aireado y que el drenaje sea óptimo: si se producen encharcamientos, eso puede afectar las raíces del árbol en su primera etapa de desarrollo.

Debemos buscar una zona donde los rayos del sol le den de pleno a la planta, pues eso colabora con su buen crecimiento y acelera el proceso. Si vamos a plantar más de un álamo, lo mejor es dejarle su espacio a cada uno, para que los ejemplares no se hagan demasiada sombra entre sí.

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